¿Por qué la Tierra de Siete Colores de Chamarel es una atracción de visita obligada?
A primera vista, las dunas de Chamarel casi parecen pintadas. Olas de arena roja, violeta y dorada ondulan por el paisaje, destacando sobre el verde profundo del bosque y las distantes crestas montañosas.
Pero aquí los colores no son artificiales, sino el resultado de una antigua actividad volcánica.
Hace millones de años, la lava se enfrió y se descompuso lentamente en un suelo rico en minerales. Los óxidos de hierro y aluminio reaccionaron con el aire y la humedad a lo largo del tiempo, creando los colores distintivos que ves hoy. ¿Lo más fascinante? Incluso cuando la tierra se remueve o se lava con la lluvia, los colores se asientan en capas separadas en lugar de mezclarse.
Explorar el parque es sencillo y relajado:
- La mayoría de las visitas comienzan con una parada en Cascada de Chamarel, la cascada de una sola caída más alta de Mauricio. Desde el mirador, puedes contemplar cómo la cascada se precipita casi 100 metros en un frondoso valle.
- Desde allí, el camino conduce a las propias dunas de tierra coloreada. Una pasarela de madera rodea la formación, permitiéndote ver el paisaje desde todos los ángulos sin pisar la frágil arena. Por el camino, los paneles informativos explican los orígenes volcánicos de la isla y la ciencia que hay detrás de los colores.
- El parque también tiene algunos aspectos destacados inesperados. En un recinto sombreado cercano, tortugas gigantes de Aldabra deambulan lentamente por la hierba, convirtiéndose a menudo en los residentes más fotografiados del geoparque.
Compacto, pintoresco y fácil de explorar, Chamarel ofrece una visión rápida pero memorable de la historia geológica de Mauricio.